miércoles, 27 de abril de 2011

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Me contó cuanto le hiso falta el día en que se cerró el ciclo. No lo conocía, siquiera un poco, pero no me molestó.
Nos sentamos pues parecía ser para largo, mientras lo escuchaba pensaba en que se haría tarde para llegar a casa, un poco egoísta tal vez. Al fin tomó mi atención.
Más bien es más facil contarle todo al desconocido pues no criticará, no del todo. Se desahogó, tal vez pude entenderlo un poco, pero en el fondo no.
Mas bien supe, cuando había querido tener los clichés del momento o un "cuan orgulloso estoy" de los labios que tanto lo criticaron, quería sentirse más aceptado y más querido.
Sólo encontro un abrazo de un desconocido y la mano que por tanto tiempo llevo a su lado regalandole su amor.
Hoy solo los ve como cuadros del pasado, tal vez querría olvidarlos, pero yo se que por algo los guarda en la caja que el me contó. Si un día la viera tal vez me impresionaría saber que y cuanto fue lo que guardó.

viernes, 22 de abril de 2011

Como llovió aquella vez

Se paró bajo la lluvia pensando en cuando fue la última vez que lo hizo.
Más menos, calculó, unos cuatro años atrás. ¿Tanto tiempo ha pasado?
Recordó claramente el momento, fue uno de aquellos en que sentimos libertad.
El frío que calaba hasta los huesos no importaba y parecía detener algunos sentidos.
Corrió chapoteando en los charcos, girando, saltando y gritando.
Si hubiese visto aquella imagen quizás que habría pensado, verlo mojándose con un paraguas en una mano completamente roto. Lo peor es que fueron ellos mismos quien lo rompieron.
Ahora lo veo más serio. Solo camina apurado para evitar la lluvia y los charcos, su cara me contó que odiaba el momento.
Le faltan más risas creo yo.
Si hubiese ido de su mano tal vez hubiese vuelto a correr.

domingo, 17 de abril de 2011

La espera

Se sentaba cada día con motivo de esperar(la),
fingía no hacerlo, para así pasar desapercibido entre
la multidud, quizás le incomodaba que la gente le 
viese esperando (nunca llegaba) cada día, casi religiosamente.
Creo que estaba loco, como siempre, solo pasaban los dias
y parecía alargar siempre en un día más su encuentro.
Nunca se cansaba de esperar, lo admire y a la vez
no encontre explicación, tampoco esperaba tenerla.
Por que lo entendía, había creido y perdido.

25/05/07

Celular

Odio aquella máquina, me recuerda todo el tiempo cosas que me hacen mal.
Ahí estan alcance de mi mano, tan sólo apretando un botón, se que es culpa mía, no tengo el valor para de ahí quitarlos, de mi mente, de renunciar a los recuerdos y ahora que lo pienso, vivo de ellos.
Quizá me guste pensar todo muchas veces, tener esos sentimientos, poder controlarlos un poquito, todo, todo hasta enfrentarlos "cara a cara".
Es dificil, no se puede escapar, si tan solo tuviese el valor de apretar aquel bontón, para borrarte de una vez, sin pensarlo dos veces, así es mas fácil borrar tus palabras, pero aun sigo preguntandome como borrarte a ti.
Y todo esto es peor si pienso que ni las palabras pruedo olvidar.

26/02/2007

sábado, 16 de abril de 2011

Inquietud de media noche

Era le problema de su sociedad, se levantaba
a media noche y se sentaba en su balcón,
encendía un cigarrillo a conversar con ideas
que desgarran, mirando las calles con
cientos de vidas y al final se acostaba
y dormía pensando en que todo se había ido.

xx/xx/2008





Ficción

Y la ficción cerró, creo que el negocio no dio para más.
Decidió, entonces, despertar.
Se vio nuevamente entre los lazos invisibles de la monotonía.
Abrió una vez más sus ojos, quería rezar sobre los pasados cercanos,
pero su tumba jamás encontró. Lloró.
Tal vez un dios desconocido se apiado de su alma moribunda,
lo dejó en un ricón, donde pudiese descansar.
Nuevamente los cerró.
Quería saber donde estaba, me perdí en sus ideas fugaces.
Lo encontré en un invierno lluvioso, con los ojos pegados a un vidrio empañado,
donde la niñez se separaba de su cuerpo.
Recordó sus memorias y todo lo que alguna vez pudo decir sobre si.
Deseo tener lo que no tenía, sólo para darse cuenta que no lo necesitaba.
Lo perdí otra vez, divise paisajes y rostros que nunca conocí, lo encontré
más tarde entre sus brazos, rogaba al mundo que los deseos perduraran.
Por ese minuto el cielo no importaba, era feliz.
Entendió entonces,

La ficción nunca es necesaria cuando se tienen fantasías de la mano.
¿Para qué imaginarlo entonces?

viernes, 15 de abril de 2011

Quiero escribir!

Deslice sobre un papel un lápiz pensando en como seguir la siguiente letra y su respectiva palabra,
me detuve, levante la vista y todo en blanco quedó.
Taché, quité y arrojé.
Otra vez, papel, lápiz, ideas. Fin.
Nada, una vez más.
Finalmente, ocurrió lo de miles otras ocaciones.
Nada y un hasta luego, quizá mejor suerte pa la próxima vez.