miércoles, 2 de junio de 2010

Desahuciado

Se levantó en la mañana, frenético salió al compás del tic tic de su reloj, sólo esperando las horas pasar.
Ahí estaba su auto, donde lo había dejado mil veces, hoy era distinto, extasiado caminó con paso seguro hacia el, abrir, cerrar, encender, cinturon, salir!, las cuadras eran eternas un semaforo le quitaba la vida, y ese tic tac en su interior no lo dejaba escapar, tic tac tic tac... sonaba en su interior mil veces más rápido que su corazón... apretaba los ojos y manos al volante, se mordía la lengua y chirriaba los dientes en su desesperación, esos segundos lo mataban y el tiempo esquivo se agotaba.
Verde, a partir, acelerar, frenar, doblar, esquivar un taxista de carrera, y unos insultos más volando por el aire... tic tac tic tac...
Pensó en como acallar aquel enervante recordatorio implícito, radio, encender, sintonzar escuchar, y desde ahí, volumen... tic...más alto ..tac...y más! (...), al fin...pensó.
Pom pom pom pom... su corazón, nuevamente desesperación... acelerar, frenar, verde, pom pom... extasiado corría y el tiempo no se detenía...
¿y por qué?
Hoy llegó el día, ese día que pensó que nunca arribaría, su futuro de otros labios saldrían, desesperación, es que sus vicios lo llevaron, tentaron y abandonador, cruzó la línea, y también cruzó su vida. Hoy, justo hoy, sabría la verdad, empezaría a contar hacia atrás o haría algo al respecto... pero ese tic tac en su interior y ese pom pom pom que lucha por rugir ahí siempre están.
Y ahora... a correr! frenar, acelerar, cerrando los ojos escuchando el palpitar, sintiendo su sangre casi desbordar sus venas, luego el calor en su cuerpo, luego una bocina, el calor, el rugido de un motor en su oido, luego vidrios, metal y sangre. Silencio...pom pom pom... tic y tac y luego nada...
Tan pronto como pasó todo terminó.
El médico de urgencias lo vió reconoció y luego sus ojos cerró, miró pensativo su reloj y luego a él.
No hubiera durado mucho más, solo 10 minutos faltaron para que supiese la verdad.