sábado, 27 de febrero de 2010

Verdad

Salgo de mi casa, con el sol entre los ojos, con una esperanza en mi boca y unos sueños en mis manos. Apretados entre los dedos, casi derramándose entre ellos. Así me di cuenta, que mientras más los retengo más se escapan, tal como dicen, arena entre mis dedos.
Ahora se, que el sol se pone alguna vez, la esperanza se agota para caer en la noche, con una luna que aveces ilumina y otras cuantas no, y volvemos a caer en cuenta de que la realidad en algun momento llegará y que cuando la arena termine de caer, dormiremos en silencio en un colchon de recuerdos, tan mullido que ni el piso sentiremos cuando la verdad este sobre nuestros hombros.

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