viernes, 12 de febrero de 2010

F-u-e-g-o-!

El fuego devora, si que lo hace, como cuando camino por la calle a pleno sol; verano, 34º, polera negra y sin nada de agua, de verdad que siento que ya no queda nada dentro de mí.

Luego cuando miento son tus ojos que me queman, quisiera evitarlos pero se que así te daré otro argumento para pensar que no es verdad.

Otras veces es la vergüenza, sí, no necesita explicación.

El amor es otra clase de fuego, nos enceguece, nos da vueltas y vueltas, nos retuerce y luego nos consume, poco a poco hasta que solo cenizas quedan.

El maldito cigarro, partiendo de que necesito un encendedor, es como extraño pensar que con cada respiro nos morimos, gastamos la plata que no tenemos y hasta nos volvemos agresivos cuando nos falta, estaría demás decir que hasta las ganas de fumar es absorvida por mi amigo personal, que más da, total no consume nada materialmente importante, solo mi vida que acortare unos años para otros más de un pequeño placer. Lo mismo para los otros vicios...

Estas son las ideas que el fuego me da, cuando son las 01:20 de la madrugada y el tiempo pareciera pasar mas lento que de costumbre.

Ahh! y se me olvidaba, el fuego que más me complica en este momento eres tú, definicion aparte claro está por que el amor ya me consumió, solo se que lo doy todo y un poco más, para recibir un cascarón semi vacío de palabras y comprensión.

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